martes, 7 de septiembre de 2010

¿Podrías decir que tu historia es apasionante?

Llego a esta etapa de mi vida rico en experiencias. Innumerables hechos significativos han hecho de mi lo que soy. Pero, más aún, lo que ha hecho que sea lo que soy es la simbolización que hice de esos acontecimientos. Es el sentido vital que descubrí, que yo mismo armé, que escuché de personas referentes, el modo en que elegí interpretarlos; fue la palabra que atravesó el acontecimiento dándole la luz necesaria la que me permitió caminar, seguir, luchar, conseguir, claudicar, elegir, retomar, refrescar, abandonar, desviar, crecer...

Lo que hace que sea esto que soy, no es sólo el acontecimiento vivido sino, junto con él, la interpretación que hice del mismo. Así se fue formando mi cultura, mis creencias, la apropiación de valores, la creación de paradigmas, el seguimiento de modelos, un prisma desde el cual empecé a mirar las cosas y declararlas como “la realidad”, mi realidad. No tengo la verdad sino mi verdad sobre lo que he vivido.

Los hechos del pasado no podemos cambiarlos, sucedieron. Ya está. Lo que si se puede modificar, enriquecer, y profundizar es la simbolización que hicimos de ellos. Y eso nos puede cambiar la vida.

Puede ser, en el mejor de los casos, un camino de mucha liberación interior.

Algunos deciden revisar la propia historia para comprenderse, para aceptarse, para quererse más y mejor, para reconciliar, para sanar heridas, para simbolizar lo que no fue simbolizado, para nombrar lo que quedó sin palabras, para soltar, para vivir más en paz con uno mismo y salir más libre hacia el futuro.

Hay hechos que por su intensidad provocaron reacciones muy desde adentro. La vida ya no la encaré de la misma manera. Ante estos hechos muchas veces nos decimos a nosotros mismos como queremos vivir y hacemos opciones muy de fondo.


Si quisieras emprender este viaje te propongo lo siguiente:

Te pido que recorras el camino de tu vida y te quedes dónde aparecen algunos de estos hechos significativos. Volvé a ubicarte en ese lugar, identificate con la edad que tenías, visualizá la situación, qué fue lo que pasó, cómo te sentiste, y qué emergió como opción en vos. No intentes encontrar cosas elaboradas y reflexionadas, sino signos de algo que cambió muy desde adentro. Te puede ayudar el imaginarte ahora un diálogo con vos mismo entre quién sos actualmente y el que eras. Tratá de percibir como te sentís con las opciones que fuiste haciendo y te marcaron para el futuro.

Anotá todo en un cuaderno...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gonzalo, muy bueno.. pero qué trabajito movilizador el que propones! :) lo voy a hacer.. un beso
Belén

Anónimo dijo...

Buenísmo. Voy a poner en práctica tu "ejercicio",puede ser que recuerde cosas que mi mente borró.
Gracias

Anónimo dijo...

Buenísimo. Voy a poner en prática tu "ejercicio",puede ser que recuerde cosas que mi mente borró.
Gracias

Maga Blanca dijo...

Uno de los textos que mas me gusto

d.e.e

Yovene dijo...

Soy mexicana, me ha encantado tu blog, puedo enviarte un correo, tu blog me ha hecho reflexionar, sobre las cosas que pasan y porque, mi papito falleció hace dos años, no lo puedo superar, es un dolor muy fuerte...

Saludos.

Gonzalo Sanjurjo dijo...

Yovene: Conmovedora tu historia. Gracias por tu comentario.