
Estoy cada vez más convencido que la creatividad es nuestra propia naturaleza. Creo en un Creador y Creo que somos a su imagen, creo, entonces, que somos de tal palo, tal astilla. Del Creador nacimos creativos.
Hay un montón de mitos acerca de quienes son los creativos. Hay innumerables excusas para sacarme de la lista de aquellos, y mucho pero mucho miedo de descubrir el inagotable manantial creativo que llevamos dentro.
Me gustaría armar un taller. Realizar entre 8 y 12 encuentros. Que sean una experiencia. No quiero discursos teóricos. Quiero lograr que cada participante se conecte con su potencial creativo. Quiero que practiquen, que ejerciten. Imagino un grupo de 8 a 10 personas. Creo que de esa manera podría brindar un acompañamiento personalizado. Quiero desafiarlos a explorar, a ampliar sus horizontes, a probar cosas nuevas, a salir de su zona conocida, que descubran la sintonía con uno mismo y con el universo.
Encontraremos dificultades, resistencias, jueces internos implacables, voces internas que nos impulsarán a abandonar el camino... si, ya los conozco, pero quiero que encuentren maneras creativas de burlar esos límites y reírse de ellos. Que puedan mostrarle a los enemigos internos que hay dentro de cada uno, un maravilloso artista que por ahora duerme... pero que cuando despierte... les mostrará cosas fascinantes, increibles, imposibles, porque aunque sean ateos o agnósticos, se habrán conectado con la energía más pura del Creador.
Dice Brenda Ueland: ¿Por qué habríamos de usar nuestro poder creativo? Porque no hay otra cosa que haga a la gente más feliz, generosa, vivaz y audaz...