lunes, 29 de diciembre de 2014

Incertidumbre: Gloria y Drama del Emprendedor


“La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar”
Mario Vargas Llosa

¿Querés emprender y tenés miedo? ¿Sos emprendedor y sufrís la incertidumbre?




 Bienvenido a la más cruda y fascinante experiencia humana.

El futuro es como el mar. Nunca sabés qué cosas acercará a tu orilla cada mañana. Algunos desean el amanecer con esperanza y otros atraviesan la noche con angustia.

Describimos como incertidumbre a todo aquello de lo que no tenemos certeza, o al menos algún signo para caminar por terrenos firmes, previsibles, esperados.

La incertidumbre es fuente de miedos y ansiedades. Es la inquietante idea de que no importa cuán bien analizás y te preparás para una situación: siempre hay un elemento que se escapa de tus manos. Esta percepción vulnera la posibilidad de sentirte en control de tu vida, de la de los otros, y de todo lo que sea significativo para vos. Y cuando te sentís fuera de control en tu vida, la ansiedad te arrastra hacia esfuerzos frenéticos por volver a recuperar la ilusión de control total. Remarco: “ilusión de control”.

No controlamos nada. Te podés enojar con esto. Lo entiendo. Aunque sabés, en el fondo, qué es así. La ilusión de omnipotencia nos atraviesa. Pero es sólo una ilusión.

La realidad es una maestra tan eficiente como implacable: se encarga de refregarnos en la cara, el hecho de que no es posible tener certezas, y sufrimos ansiedad, miedo, angustia.

Las personas que se aferran a la idea de controlar todo, viven muy infelices. No podés controlar tu cuerpo, no podés controlar al otro en una relación, los líderes no pueden controlar a sus equipos y mucho menos, un gobierno a sus habitantes.

La ansiedad por querer tener todo bajo control nos deja infelices, insatisfechos, enojados, tensos, exigentes, frustrados, violentos. Aspiramos a tener un nivel de control que nos permita no sufrir frente a lo nuevo, distinto, imprevisible, por lo que no se ajusta a nuestras expectativas, por miedo a perder lo que tengo, a no conseguir lo que deseamos… Y, ¿cómo terminamos? ME – DI – CA –DOS. Y nos mandan a meditar, respirar, hacer deporte, nadar, distraernos, etc. (Ojo, Apruebo, apoyo, fomento y prescribo estas cosas; aunque las considero complementos de un cambio interior… y ahora que releeo, hasta pueden provocar ese cambio).

Entonces… ¿no se puede hacer nada? ¿Caminamos hacia la resignación?

No es cierto que no sepamos nada de lo que ocurrirá, y sí es cierto que no controlamos todo.

Aceptar es la clave… y también…


1.      Podés influenciar, y protagonizar, podés generar condiciones para favorecer que las cosas sucedan…
2.      Podés desarrollar la autoconfianza en la capacidad de resolver lo que se vaya presentando. De hecho, seguro tenés mucha evidencia de haber atravesado mil situaciones sin saber cómo iban a terminar y hemos llegado a buen puerto, o al mejor de los puertos.
3.      Podés preguntarte: ¿Incertidumbre respecto de qué? Al menos, a mí me sirve para saber en concreto qué es lo que despierta mi ansiedad, o mi miedo. Identificarlo para gestionarlo mejor, desenmascarar al enemigo y mirarlo de frente.
4.      Podés desarrollar la conciencia y el registro de lo que están pensando para frenar en tu mente la construcción de escenas apocalípticas.
5.      Podés hacer memoria de las veces que imaginaste lo peor y jamás sucedió.
6.      Podés meditar este mantra: “Este presente, es aquel futuro que en el pasado me daba tanto miedo…”
7.      Podés meditar, respirar, nadar, hacer deporte, armar rompecabezas, bailar, cantar…

Creo que el desafío del desarrollo de una persona está en aumentar su grado de conciencia para detectar cómo está, qué está pensando y sintiendo en el aquí y ahora de su existencia; despertar habilidades, diseñar acciones y consolidar comportamientos que nos acerquen a lo que queremos ser y a cómo queremos vivir.


Saber qué es, en concreto, lo que te está generando ansiedad, inquietud, miedo, desconfianza, te permite acercarte a eso que vivís como incertidumbre. De esa manera podrás ser protagonista de tus decisiones y empezar a vivir en paz el acontecer humano en medio de tus circunstancias. 



Publicado por el Diario La Nación en 21 de diciembre de 2014

sábado, 29 de noviembre de 2014

Del Discurso a la Vivencia

¡Dejá, no te molestes!
¡Yo me arreglo!
No te compliques, después veo como hago.
Está bien, yo puedo. Andá.
 Estas son algunas frases que describen la imposibilidad que tienen algunas personas por dejarse ayudar.

Algunos no soportan que los cuides, que los llenes de regalos, que les demuestres cuánto los querés.

Creen que deben retribuir lo recibido entonces prefieren no recibir.
Creen que quedan en deuda.
Creen que son inferiores si no pueden resolverlo solos.
Se sienten incómodos si incomodan al otro.

¿Tanto miedo tenés a que te amen en serio?
¿O es miedo a ser rechazado cuando salgas vulnerable a pedir ayuda?
¿Tenés miedo de quedarte sin aire al descubrir la mezquina medida de tu amor?

¿Tenés alguna experiencia de amor sin límites o sólo teorías acerca de esto?

Si te pregunto sobre el arte me contarás acerca del Renacimiento, Leonardo, Miguel Ángel y Rafael pero nunca sentiste el olor del fresco de la Capilla Sixtina.
Si te pregunto acerca de la guerra me contarás acerca de los documentales que reviven la Segunda gran Guerra pero jamás sostuviste la cabeza de tu amigo que se desangra en la trinchera.
Si te pregunto acerca del amor me podrás recitar de memoria los sonetos de Shakespeare pero jamás tu alma estuvo  desnuda y vulnerable delante de un amigo…

Sufrimiento + soledad
Angustia + soledad
Desamparo + soledad
Vacío + soledad
Soledad + soledad
No considero que sean ecuaciones con resultados positivos…

Estas personas no pueden creer, ni entender ni aceptar, que el otro quiera ser inmensamente generoso con sus cosas, con sus tiempos, con su vida.
La entrega sin condiciones es una experiencia inaceptable para corazones tan pequeños, miedosos, inseguros, que han transformado la carencia de amor en autosuficiencia.

Dejame hacer por vos lo que ni vos harías por vos mismo.
Dejame quedarme a tu lado despierto hasta el amanecer aunque mañana tenga que trabajar
Dejame escucharte aunque no tenga nada para decirte
Dejame viajar 8 horas sólo para abrazar 15 minutos el dolor profundo que llevas
Dejame sostener tu cabeza aunque sea en vano mi esfuerzo
Dejame estar del otro lado de puerta secando tus lágrimas de angustia aunque ni sepas que estoy ahí.
Dejame llorar tu dolor y tu angustia aunque no haya remedio
Dejame morir al lado tuyo aunque no haya vida después de este tiempo finito.
Dejame acompañar tu soledad aunque sea un vacío oscuro, sin sentido, y poblado de aullidos que estremecen

No pongas límites a la expresión de mi generosidad.

Dejá que un amor incompresible y sin límites te haga estallar el alma y le enseñe a tu corazón lo que es tocar lo inaccesible,  lo inabarcable, insondable e insoportable experiencia de amor incondicional.


miércoles, 1 de enero de 2014

Pedro y Francisco, cada uno a su medida


¿Cuál es la medida de Pedro se pregunta Tito? Y, ¿cuál, la de Francisco?

Pedro es mayor que Francisco, apenas un año. La contextura física de Francisco es robusta, sólida, maciza.
La de Pedro, en cambio, es… según diagnóstico médico, osteogénesis imperfecta de grado II, llamada también “huesos de cristal”.

Es muy raro que alguien con la enfermedad en ese grado pueda vivir. Pedro ya superó los 7 años. Cada día es un milagro.

Pedro y Francisco compiten, como todos los niños. Francisco te empuja con fuerza y es capaz de romperte algo, Pedro en cambio… se rompe todo. Pedro se rompe. Pero hace unos pocos meses… empezó a caminar sin silla, ni andador ni bastones. Pedro es un valiente, soñador, idealista. ¡Quiere jugar en los Pumas! Los hombres de negro están que tiemblan.

¿Cómo desarrollar a Francisco? ¿De que manera, qué pedagogía utilizar para que Francisco despliegue todo su potencial?

¿Haríamos lo mismo con Pedro?

¿Qué sería para Pedro, desplegar todo su potencial? ¿Qué tengo que mirar y valorar, apreciar y celebrar como logros y progresos en la vida de Pedro?

Sería una catástrofe transpolar las pedagogías.

Tito y María, los padres de Pedro y Francisco lo saben… la tienen bien clara. Por eso, sin negar lo evidente, Pedro es un hijo más, que es mirado de manera única, original y especial, como lo es Milagros, Agustina, Francisco, Clara, Juan y Lucas…

Cada uno tiene su propia medida, y la grandeza de los padres es descubrirla y facilitar el desarrollo de cada uno… eso se llama amor, amor sin condiciones, dejar que cada uno venga a contar su propia historia y a elegir su propio camino de plenitud.

¿Cuál es tu medida? La comparación puede resultar inapropiada, incluso destructiva.

Descubrir, crear y personalizar la medida de cada uno, es una exigencia imperiosa del amor.



jueves, 19 de septiembre de 2013

Cuentame cómo vives...

-          ¿Estuviste ahí cuando murió?
 -           Si, estuve con él hasta su último suspiro, respondí.
-           ¿Y, cómo murió?
-      Mejor te contaré cómo vivió…

Este diálogo entre el Capitán Nathan Algren y el joven emperador de Japón hablando de Katsumoto, es el final de la película “El último Samurai”.

 Extraño y escalofriante es el último suspiro del viviente. El tiempo se detiene. Es un instante eterno. Lo irreversible teje una trenza con la calma. El llanto con la verdad que se impone. La incredulidad con lo evidente. La fragilidad y el límite te derriban con prepotencia. La muerte es parte de la vida. Inesperada, tajante, natural…
 
Si tuviera que elegir tres momentos para compartir con mis amigos diría: 1. El momento más feliz de su vida; 2. Un experiencia de la cual hablar mil años; 3. la muerte de un ser querido.

Hace poco, murió Luis, el padre de una gran amiga. Yo estaba de viaje y sentí profundamente no poder estar. Hice de todo para conectarme. La tecnología nos permite llegar a donde antes no llegábamos. De igual modo… la ausencia física no la podía superar.

 No pude reunirme con ellos para despedir a Luis. Reconocieron mi esfuerzo por estar y algunos días después pude darles un abrazo.

 Les pregunté ¿Cómo fue esa despedida? Y ellos me respondieron: “Lo hicimos a su manera” Lo despedimos tal como había vivido.

 Pienso que la manera de despedir a nuestros seres queridos habla mucho de cómo vivimos…

 ¿Cómo estás viviendo?
 
 
En memoria del Cholo, Ana, Matu, El Doc, Mili, El Griego, Nico, Luis...
 

 
Te dejo la escena de la película. http://www.youtube.com/watch?v=HWf6KvoGgAI

sábado, 27 de julio de 2013

El problema... es mío...

No es tan importante lo que han hecho de mi sino lo que yo he podido hacer con lo que han hecho de mí.

Al fin y al cabo... ¿Qué hago yo, con lo que el otro hace?


Tomando la idea de un tema de Arjona...
 

El problema no es lo que dices sino cómo me tomo lo que dices

 

El problema nos es que avances sino que yo no pongo límites

 

El problema nos es te enojes conmigo sino que yo creo que tienes razón.

 

El problema nos es que estés insatisfecho, sino que yo creo que debo colmar tus expectativas…

 

El problema no es que agredas… el problema es que permito que me lastimes.

 

El problema no es que me felicites… el problema es que creo que soy bueno por lo que hago…
 
 
Ayúdenme a completar la lista....

domingo, 23 de junio de 2013

Una y mil veces... siempre es novedad



Todos los ríos van al mar y los que no… se enferman en estanques protegidos.
 
 Nadie se baña dos veces en el mismo río, decía un filósofo de la antigüedad.
Escuché esta frase mil veces. Nunca había entendido su significado.
 
Soy de aquellos que escuchan cien veces la misma canción y se emocionan ciento una.
Soy de aquellos que ven mil veces la misma película y lloran las mil y una.
 
Sé como empieza, sé lo que sucede, sé cómo va a terminar… y aún así… me vuelvo a emocionar.

Una persona envejece cuando pierde la capacidad de conmoverse, cuando las cosas ya no lo sorprenden, cuando se blinda para que la vida no lo sacuda.
 
En la película “Tierra de Sombras” que protagonizan Anthony Hopkins y Debra Winger, hay un diálogo en la que ella le dice: “Creaste un mundo para que nada te tocara”.

 ¿Se han encontrado con personas que “saben todo” y ya nada los afecta? ¿Personas que miran por arriba, a cierta distancia de las cosas, explicando racionalmente lo que sucede y sintiéndose maduros porque han superado la instancia de sentir?
 
Cada tanto conozco personas que no han perdido la ingenuidad. Que conservan intacta la capacidad de sentir, de dejarse influenciar, abiertos a la experiencia, al intercambio, sin miedo a perder, con todo por ganar. Que se interesan genuinamente con las historias y vivencias de los otros. Que aceptan ser modificados en su manera de pensar y vivir. Que saben que no viven en la verdad absoluta y menos aún, saben que no son dueños ni de la más pequeña revelación por más sagrada que sea.
 
Son personas que no tienen miedo. Que abandonan el dogma por la fresca experiencia del vivir. No se relacionan desde los juicios sino que disfrutan de los relatos, se sumergen en ellos y salen salpicados, mojados, renovados. Ellos viven el encuentro cotidiano como una experiencia transformadora.
 
Celebro que mi amigo Juan relate su vida, de manera intensa, profunda, divertida, plena de sentido, como si cada día fuera para él una revolución copernicana.
Y, también,  me dio tristeza que alguno de sus más cercanos hayan dicho: “Esta película ya la vi.” Y se hayan retirado de esa fiesta sin un rasguño.
 
Personas como Juan, intuyen que no somos los mismos de un momento a otro. Que la vida tiene un dinamismo evolutivo. Que dejarse llevar por esa dinámica inevitable es lo que llaman: CRECER, bañarse cada día en la vida y darse cuenta que ese río, nunca es el mismo.
 
Dejate salpícar, deja que la vida te toque, disolvete y serás manantial fresco, que corre siempre nuevo, hacia el mar.
 
 




miércoles, 24 de abril de 2013

¿Cuál es tu lugar en el mundo?

Muchas veces he buscado en mi  interior algo que me ayude a volver, a encontrar las cosas más simples de la vida, aquellas que desde chico me asombraban y me llenaban de alegría. Esto me sucede porque me alejo de esas simples cosas, probablemente invadido por la vorágine diaria y la celeridad en la cual vivo y es así como poco a poco voy sintiendo una sensación de alejamiento de esos lindos momentos, nostalgia de simpleza y sencillez que tanto me reconfortaban.

Dejamos de ser nosotros cuando recibimos distracciones y hechos que nos perturban y es en ese momento, cuando ya saturados, empezamos a buscar algo motivador acorde a nuestros más profundos y sinceros sentimientos. Algo que nos devuelva la vida...

Fue así que luego de varios días de mucho trajín laboral y pocas horas de sueño o mal dormir y tratando de salir un poco de todo eso, encontré algo que realmente me permitía volver a tener esos momentos simples de sencillez, calidez y alegría.

Algo muy alejado e independiente de lo cotidiano: el “Fly Cast” o “pesca con mosca”, que mezcla la pesca de truchas con un poco o mucho de arte y naturaleza y, mucho más arte todavía, es la “pesca con mosca seca”.

De repente me encontré dentro de un río que corre fuerte sobre las piedras de su fondo formando una amplia y hermosa sinfonía de sonidos, rodeado de majestuosas montañas con distintos tipos de verdes y tonalidades que dependen de la época del año y con animales salvajes, dando forma al maravilloso escenario donde comenzamos a realizar nuestro “arte”. Digo arte porque no solo tiene que ver con esperar a que el pez muerda el anzuelo, luego sacarlo del río y devolverlo con el menor daño posible, sino que debemos principalmente estudiar el entorno, zambullirnos en las distintas variables que presenta el clima para poder comprenderlo, observar cada detalle sobre la superficie del río y todo ello sumado a la habilidad y experiencia que cada uno posee. Estas condiciones hacen que podamos disfrutar, disfrutar verdaderamente, no de la pesca en sí, sino de la grandeza que la naturaleza nos brinda en ese momento. Es un sentir profundo. Es retornar a las cosas más elementales que están muy arraigadas dentro de nosotros.

Quiero contarles que, si bien la pesca siempre me acompañó desde muy pequeño y fue para mí un espacio de intenso encuentro con la naturaleza, al igual que mi otra pasión “el yachting”, es en esta actividad donde encontré algo más que todo eso y creo que tiene que ver con la esencia de cada uno, los sentidos y el reencuentro con lo elemental. Encontrarse en medio de un río de nuestro sur acotado de montañas con rocas sobre su fondo con agua cristalina que corre y da vida y un viento frío rosando nuestra cara es una sensación única donde se agudizan los sentidos y se libera el alma. Podría decirse que hay momentos donde simplemente uno siente que ya no es alguien extraño a ese entorno: simplemente somos parte de él y de todo lo que nos rodea y que si saliéramos de ahí probablemente faltaría algo y el lugar ya no sería el mismo.

Es así como luego de sentir todo ese conjunto de sensaciones, caña en mano y mosca preparada, habiendo elegido la adecuada para la ocasión, entrego mis manos al río, lo siento y lo vivo, me mojo un poco la cara y busco el lugar preciso donde intuyo pueden estar comiendo las truchas. Observo cada detalle que me rodea con mucho detenimiento y cuidado; para no perderme nada, cada instante es un disfrute, cada vibración de mi mosca es una peligrosa tentación para la trucha y cada pequeño movimiento del agua una nueva sensación para mí.

Es muy agradable, muy reconfortante y espectacular como todos los sentidos se agudizan y se focalizan en una misma dirección. No hay distracciones, no hay ruidos fuera de lo natural, no hay nada que pueda interponerse entre mi objetivo y yo; soy mis sensaciones. Sólo reina un cálido momento de paz y espiritualidad que me llevan a la plenitud lo que estoy haciendo.

Siento, vivo, me miro y cada vez más me sumerjo en ese mundo. Me alejo del ruido, me acerco a mi mismo.

Luego de una hermosa jornada y llegando el atardecer, retorno a casa, destapo una buena botella de vino tinto y me siento a recordar cada momento de ese día donde la paz, la tranquilidad, la armonía, lo natural y elemental me envolvieron, lejos de toda distracción que pudiera perturbarme, lejos de todo ruido que impida conectarme con mis sentidos.
 
PD:  Como dice el Martin Fierro "a otros le brotan las coplas, como agua de manantial, pues a mi me pasa igual, aunque las mías de nada valen, de la boca se me salen, como ovejas del corral", con esta frase mi gran Amigo de San Pedro me acercó su vivencia. El texto es de él, y gracias a sus palabras, la experiencia que el vivió, ahora puede ser todos... Gracias Liso!!!

domingo, 16 de diciembre de 2012

Welcome Home

Estar fuera del eje es una expresión que las personas usamos para describir una situación existencial en que nos sentimos ajenos, desconocidos, fuera de control, desintegrados, desterrados, en el exilio.

 No creo que haya un camino solo hacia el destierro.

 Puedo dar fe de haber estado, y puedo acompañar mi testimonio con el de muchas personas que conozco.

Es doloroso darte cuenta que estás en el exilio, sin tierra y nada conocido. Es dura la sensación de estar allí. El pensamiento se confunde. “¿Cómo hemos llegado allí?” “¡Yo no elegí esto!”

Una pregunta más honda resuena en cada célula de nuestro ser: ¿Valió la pena? Y ya en la pregunta está susurrada la respuesta… No, no del todo.

 

De casa al exilio fuimos negociando y perdiendo. Aparentando un bienestar que no sentíamos. Creíamos en una luz al final del sendero aunque el paisaje se mostraba oscuro.

 

Nos sabemos leer los signos. Y persistimos en el alejamiento.

 A esta altura la distancia entre nuestro centro y la periferia en la que decidimos movernos es abismal.

Yo no se bien por qué partimos hacia esa aventura de la despersonalización. Algunos dicen que es para ser aceptados, encajar, otros para ser amados, o no se encuentran a gusto en donde están, alguien les hizo creer que no había nada bueno en quedarse.

 Mientras escribo pienso en algunas personas que juzgarán negativamente este escrito y detengo mi andar. También en lo que escribo busco aceptación. (No se imaginan la cantidad de textos, diarios íntimos, obras sin concluir, sueños truncos y cuantas cosas más no han salido a la luz por este miedo)

 Me repongo y sigo adelante. No voy a exiliarme escribiendo para quedar bien…

¿Saben por qué existe el miedo al ridículo? Porque alguien dejó de aplaudir las cosechas y se erigió como juez implacable. Y para que no me bajaran el pulgar con la soberbia de un Emperador Romano en el Coliseo, decidimos negociar… y ocultar lo que somos realmente.

Un lento e imperceptible camino al destierro. Vivir fuera de mí… en un ser ajeno, irreconocible, una mera caricatura.

 Creo también en un devenir constante. Las personas vamos cambiando. Eso me gusta. Me percibo en desarrollo. Y me entusiasma. Me motiva.

 Y creo que hay una voz interna que me llama a ser genuino, siempre. Crecer siguiendo esa voz hace que pueda explorar lo nuevo sin desintegrarme, aunque tenga miedo al cambio, me permitirá asimilarlo y expandirme, enriquecerme, desplegar y conocer capacidades, nunca fuera de mi eje, nunca fuera de mi tierra, sin dejar de ser lo que soy, siempre hacia una nueva versión. Una mejor.


Abraza lo que eres, trabaja para limpiar tu mirada, para cuestionar los prismas que tienes, deja de juzgarte, no te maltrates, equivócate, equivócate y ríe, se fiel a vos mismo, brilla, brilla mucho con tu propia luz, suéltala al mundo, escríbela, cántala, píntala, recítala, no la escondas… si algún juez interviene… perdónalo… no sabe lo que hace, no sabe lo que dice, tiene miedo a la vida que se manifiesta de infinitas formas y todas ellas… maravillosas.

 

Vuelve a casa… a tu hogar, a tu centro…

 

Escucha este tema, si es con auriculares, mejor!!! http://www.youtube.com/watch?v=X0DbmOfNrjY...

 y cuando llegué el estribillo (Welcome home) grítalo y deja que las lágrimas te abracen…

 En este año… celebro mi vuelta a casa… fue el mejor año de mi vida, porque estuve allí: en mi eje, en casa, sin negociar ni uno de mis sueños…

 Felices Fiestas

 

 

 

martes, 16 de octubre de 2012

No abandones lo que te salva


Tengo la suerte de trabajar de lo que me gusta y de trabajar con personas que admiro, valoro y tengo amistad.

En este trabajo que tanto me apasiona me encuentro con personas que se sienten mal, están angustiadas, estresadas y atravesando conflictos.

Mi trabajo es acompañar y ayudarlos a estar mejor. A acercarse a la vida que soñaron. A ser felices.

 Algo que voy notando, es que algunas personas cuando empiezan a estar mejor, abandonan el proceso.

El vértigo y velocidad con que viven los vuelve a poner en el camino de la autodestrucción.

¿Por qué una persona decide abandonar aquello que le hace bien?

¿Por qué si tiene evidencia tangible de sus progresos y de su bienestar decide privarse de aquello que tanto bien le viene haciendo?

¿Tendrán miedo a estar bien?

¿Sentirán que no valen la pena? ¿Será que invertir en uno mismo es perder el tiempo?
¿Ocuparme de mí no es una necesidad básica?

Conozco gente que ha aprendido tanto a estar mal que les resulta tan nuevo sentirse bien que no lo soportan. No han desarrollado sus talentos personales para estar bien y sobretodo... se quedan lamentando una vida llena de insatisfacción provocada por ellos mismos.

Y quizás no saben todo lo bien que podrían estar.

 Una amiga que es cuentera y poeta me acercó estos versos…

El enemigo se ha retirado,

A la orilla del camino espero

Pronta para el combate.

Agazapada.

Dueles densa calma.

¿Dónde están las batallas

para las que aprendí a pelear?

Dueles helada soledad,

oírme pedir por guerra,

Y saber que no se vivir sin luchar.

 A veces soy tan torpe y tengo tanto miedo que tiendo a destruir lo que me salva, dice Silvina Garré en una canción…

Aprendiste a estar mal…

¿No te gustaría estar bien? … no abandones lo que te salva…

domingo, 24 de junio de 2012

Demasiados nombres...

Hace tiempo que vengo con este tema dando vueltas. Krishnamurti me ha ayudado mucho a reflexionar, y a descubrir como actuamos según lo que creemos. No hablo de las creencias religiosas, solamente, sino en sentido amplio. Sería la cosmovisión de una persona. Qué piensan y qué creen las personas en general sobre sí mismos, los demás, el mundo, la vida, la muerte, lo que es ser una buena persona, un buen padre, un buen hijo, el bien, el mal, en fin… su sistema de creencias.


Dice Krishnamurti:

"Una de las cosas que a mi parecer la mayoría de nosotros acepta ávidamente, da por sentado, es la cuestión de las creencias. Yo no ataco las creencias. Lo que tratamos de hacer es descubrir por qué aceptamos las creencias; y si podemos comprender los motivos, las causas de esa aceptación, quizá podamos no sólo comprender por qué hacemos tal cosa, sino asimismo librarnos de ella.

Si reflexionan verán que el temor es una de las razones para que haya deseo de aceptar una creencia. Porque, si no tuviéramos creencia alguna, ¿qué nos sucedería? ¿No nos causaría pavor lo que pudiera ocurrir? Si no tuviéramos ninguna norma de acción basada en una o en tal o cual fórmula religiosa, o en algún dominador que nos condicione, nos sentiríamos totalmente perdidos, ¿no es así?

Y esa aceptación de una creencia, la ocultación de ese temor, ¿no es acaso el miedo de no ser realmente nada, el miedo de estar vacío?

Después de todo, una taza sólo es útil cuando está vacía; y una mente repleta de creencias, de dogmas, de afirmaciones y de citas, en realidad no es una mente creativa, y lo único que hace es repetir. Y el huir de ese miedo ‑ de ese miedo al vacío, a la soledad, al estancamiento, de ese miedo de no llegar, de no triunfar, de no lograr, de no ser algo, de no llegar a ser algo es sin duda una de las razones por las cuales aceptamos las creencias tan ávida y codiciosamente. ¿No es así?

¿Y podemos comprendernos a nosotros mismos mediante la aceptación de una creencia? Todo lo contrario. Es obvio que una creencia, antropológica, cosmológica, política o religiosa, impide la propia comprensión. Obra a modo de pantalla a través de la cual nos miramos a nosotros mismos.

¿Y podemos mirarnos a nosotros mismos sin creencia alguna? Si suprimimos esas creencias ‑ las muchas creencias que uno tiene-,

¿Queda algo para mirar?

Si no tenemos creencias con las cuales la mente se haya identificado, entonces la mente, sin identificación alguna, es capaz de mirarse a sí misma tal cual es; y ahí, ciertamente, está el comienzo de la propia comprensión.”

Entiendo que esto para muchos sea una experiencia de temor, angustia e inseguridad. Necesitan controlar la realidad aplicando moldes (viejos en su mayoría) para poder detener el dinámico fluir de la vida, estancándola, formulando sentencias absolutas que al segundo de ser pronunciadas quedan obsoletas.

Yo me siento más cómodo con respuestas provisorias y palabras precarias que a cada instante tengo que revisar porque me sirven para hoy pero mañana ya son pan duro… (por algo algunos rezan: “Danos el pan de cada día…”)

¡Suelta el pan de ayer!

Let it be, sigue cantando Lennon, deja que las cosas sean como son, que la vida se narre a sí misma, en su mágico devenir, deja que el misterio llame a tu puerta y vacío de todo pre – juicio tan sólo experimenta lo siempre nuevo de estar vivo.

Demasiados nombres, reza un poema de Neruda, demasiadas creencias que ahogan la vida, a las personas, las relaciones humanas y los sueños…

[ ]

“Esto quiere decir que apenas

desembarcamos en la vida,

que venimos recién naciendo,

que no nos llenemos la boca

con tantos nombres inseguros,

con tantas etiquetas tristes,

con tantas letras rimbombantes,

con tanto tuyo y tanto mío,

con tanta firma en los papeles.



Yo pienso confundir las cosas,

unirlas y recién nacerlas,

entreverarlas, desvestirlas,

hasta que la luz del mundo

tenga la unidad del océano,

una integridad generosa,

una fragancia crepitante.”



Fragmento de Pablo Neruda.

viernes, 25 de mayo de 2012

¡Ojo! los ciegos ven...

Dice el refrán popular: “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Madre e hija salían entusiasmadas de Musical que acababan de presenciar. La madre le propuso a su hija sacarse una foto delante del mural que presentaba la obra. Allí estaban los protagonistas. La hija posó delante del mural con una sonrisa inmensa y sus ojos emocionados. Miré a la madre y ella también tenía sus ojos llenos de lágrimas.

La niña portaba un bastón blanco.

Se estaba sacando una foto que ella nunca iba a ver…

Varios días después… recorriendo el Museo Británico me encontré con esta leyenda junto a la impresionante estatua de Nefertiti: Se ruego no tocar, sólo pueden hacerlo las personas no videntes. En la siguiente sala, una persona no vidente tocaba minuciosamente la estatua de Ramsés II. Su rostro parecía iluminarse como si escuchara una confesión del mismo Ramsés. Sus ojos fijos en la nada seguían con atención el relato que imaginaba en la oscuridad.

Otra escena similar me la encontré en la Basílica de la Sagrada Familia en Barcelona. Diseñada por Gaudí es una obra maravillosa. Un hombre estaba sentado en el centro de la basílica escuchando el audio guía que describía la obra. Este hombre también lucía un bastón blanco. Con su mentón levemente elevado parecía respirar lo que Gaudí había soñado y logrado plasmar en la Basílica. Supongo que por la sutil sonrisa de su rostro estaría disfrutando mucho de lo que sus oídos le ayudaban a ver.

Con estos relatos quiero refutar a muerte el famoso refrán. Porque aunque los ojos nos vean, el corazón siente. El corazón ve cosas que los ojos no ven… porque lo esencial sigue siendo invisible a los ojos.

Para ver más, para ver mejor hay que creer, escuchar y sentir…

jueves, 5 de abril de 2012

Estuve ahí... fue emocionante...Navegaron como poetas

La ilusión era ganar. El equipo tenía con qué. Entrenaron bien. Tienen capacidad, destreza y una fuerte cohesión grupal. Por eso digo que tenían con qué. Corrieron el campeonato; muy afilados, concentrados, aguerridos. Fue emocionante verlos luchar, y resolver innumerables situaciones con lucidez, solidaridad, alma y vida… tenían el sueño de ganar el Campeonato Sudamericano por equipos, alto galardón para un chico de 14 o 15 años.

Llegaron a la final. Vieron la gloria de cerca. El otro equipo fue mejor. Fueron subcampeones.

Hubo llantos de impotencia, frustración y tristeza. Le dimos lugar a que lo expresaran. Escucharlos y verlos te rompía el alma. De algún modo también nosotros, los entrenadores, nos habíamos subido a la ilusión.

Pero somos los adultos, sus referentes, ellos confían en nosotros. Nos necesitan adultos. Nos miraban buscando alguna explicación. La respuesta verbal era fría: “Corrieron como leones, y ellos fueron mejores”.

De todos modos, nada te saca la tristeza…

Pero estuvimos ahí con ellos, como estandartes incondicionales, validando su esfuerzo, su compromiso, sus aciertos, sus personas, íntegras. Es un orgullo para mí estar ahí.

El equipo se abrazó, se agradecieron mutuamente la entrega y al rato… estaban riendo otra vez… jugando, divirtiéndose…

Moraleja: Habilitar el mundo emocional de los chicos les ayuda a ponerle palabras y a elaborar las experiencias… aunque te rompa el alma… como adulto, eres referencia, contención y firmeza en una atmósfera de aceptación incondicional.

miércoles, 28 de marzo de 2012

El obstáculo es parte del juego...


El Parkour (parcour: recorrido en francés) o arte del desplazamiento, es un deporte que consiste en desplazarse por el medio, ya sea urbano o natural, adaptando siempre el cuerpo al medio y no adaptando el medio al cuerpo, superando los obstáculos que se presenten en tu recorrido de la forma más rápida, fluida y estética posible, utilizando únicamente las habilidades físicas y mentales que ofrece el cuerpo humano.

Este deporte nace en la ciudad de Lisses, Francia. Raymond Belle, quien fue bombero y militar vietnamita le enseñó a su hijo, David Belle, el "método natural", la cual es una disciplina utilizada en el ejército, en la cual se busca superar obstáculos naturales usando solamente el cuerpo.

El parkour no sólo requiere una buena condición física, también es importante tener una mente decidida y abierta para lograr superarse siempre a si mismo y así conquistar los miedos propios, sin embargo siempre se debe buscar un equilibrio cuerpo/mente.

El parkour representa toda una filosofía que trata acerca de superar tus miedos, problemas y limitaciones, siempre podrás estar un paso delante de donde estuviste ayer.

El lema que representa la ideología de los traceurs (trazadores de líneas en francés) y traceuses es "ser y durar". El traceur jamás debe poner su vida o su cuerpo en peligro a menos que este completamente seguro de lograr el objetivo, superarse cada día, siempre mirar hacia adelante y nunca retroceder.
Tan importante como esto es el "no compares, no compitas", el traceur jamás debe competir contra otros traceurs y jamás debe compararse con otros traceurs, ya que cada cuerpo tiene posibilidades físicas y mentales distintas.
Por supuesto, esta es la visión del grupo, ya que cada traceur y equipo siempre tendrá su propia forma de ver y vivir el parkour.

El parkour por David Belle.

Influenciado por su historia, el Parkour de David Belle es un deporte útil que permite descubrir el mundo del altruismo y el esfuerzo.

Todas las cualidades físicas del hombre, la fuerza, la rapidez, la distensión, la agilidad, la habilidad, la coordinación, el equilibrio, son exploradas aquí.
El entrenamiento en el Parkour permite al cuerpo humano realizar actos físicos que no conocía o no creía capaces. Desarrollado en un área urbana, el Parkour se adapta a todos los entornos.

Pasar los obstáculos, vencer la aprehensión, combatir el estrés y todo aquello que nos puede limitar la acción son trabajados aquí, desmenuzados para no permanecer bloqueados por el obstáculo. Y para la búsqueda, la reflexión, la voluntad y la determinación que exige su práctica, se desarrollan inevitablemente las cualidades morales necesarias e indispensables para vencer la aprehensión y continuar avanzando...

El objetivo del Parkour es superar el obstáculo ya sea físico o mental, volviéndose el practicante más fuerte, más ágil y más seguro de si mismo, a fin de poder simplemente avanzar sin quedarse bloqueado al pie del muro...

Me parece una interesante parábola para ciertos momentos de la vida.

sábado, 21 de enero de 2012

Grita mi tierra para hacerse multitud

Recién escuché un reportaje a Don Atahualpa. Él hablaba acerca del cantor. Decía algo así como que el cantor es un solitario que se transforma en multitud cuando escucha la voz de la tierra y la reproduce.

Cuando el cantor es profundo entra en comunión universal con cada hombre que se siente identificado con la vivencia que trasmite. El cantor no repite versos en rima técnicamente perfectos. El verdadero cantor cuenta vivencias que desde lo profundo del alma florecen en su voz, se hace canto y mensaje, se abre paso conmoviendo, sacudiendo generaciones, deshaciendo fronteras, desafiando límites, construyendo relaciones y tejiendo amistades.

Así también cada hombre es un solitario, a no ser que descienda profundo en su propia tierra y escuche su voz, su latir, su reír y llorar, sus sueños y miedos, angustias y dolores, alegrías y frustraciones; heridas y esperanzas… y las exprese en la forma que le salga, organizado en versos o disperso como arrebato emocional… sea la forma que adquiera, pide salir de la oscuridad de la tierra para transformarse en multitud, en hermano, amigo, compañero de vida…

Cuantas veces nos sentimos solos aunque estemos rodeados de gente. Multitudes caminan solitarias porque no descienden a lo profundo de su tierra a escucharla y a hacerle compañía.

Al niño le cuesta ponerle nombre a lo que sucede en su tierra. Y encuentra alivio cuando se la acercamos. Así nos transformamos en compañeros de las cosas de su alma. Así evitamos el devastador sentimiento de abandono.

Detenerse, escuchar y descender para darnos cuenta que el barro se subleva, se eleva desde abajo para abrir una grieta en la soledad y tirar en lo profundo las redes del encuentro…

“Otros juntan sus monedas y junto yo mis cantares, ellos guardan en gavetas y yo los disperso en el aire”… dice Leopoldo Dobric en la voz de su nieto Carlos Guyot, así como ellos y tantos, suelto al viento lo que estalla en mi alma para encontrarme con todos los que alguna vez han cantado lo que gritaba en lo profundo de su tierra…

lunes, 2 de enero de 2012

Canilla libre para sentir...

Si pudiera acercarme a una persona sin prejuicios, dejando de lado la pretensión de diagnosticar qué le pasa, sin sacar conclusiones, y de manera descriptiva escuchar su historia tal como la persona la ha vivido… creo que entraría en una atmósfera de empatía sin igual… y frente a estas preguntas diría: “ah, te entiendo”

Como no se qué hacer con estas preguntas que salieron a mi encuentro, las suelto por el aire con el deseo de hacer un aporte en el camino hacia la comprensión de uno mismo.


1. Cuando se siente enojado o resentido, ¿cómo expresa amor si, mientras usted estaba creciendo, sus padres o bien discutían o bien evitaban conscientemente la discusión?

2. ¿Cómo logra que sus hijos lo escuchen sin gritar ni castigarlos, si sus padres gritaban y lo castigaban para mantener el orden?

3. ¿Cómo pide más apoyo si, aun siendo niño, usted se sintió permanentemente desatendido y decepcionado?

4. ¿Cómo se abre y comparte sus sentimientos si teme ser rechazado?

5. ¿Cómo le habla a su pareja si sus sentimientos dicen “te odio”?

6. ¿Cómo dice “lo lamento” si, de niño, usted era castigado por cometer errores?

7. ¿Cómo puede admitir sus errores si le teme al castigo y al rechazo?

8. ¿Cómo puede mostrar sus sentimientos si, de niño, usted era permanentemente rechazados o juzgado por sentirse perturbado o por llorar?

9. ¿Cómo se supone que usted pida lo que quiere si, de niño, lo hacían sentir mal por querer más?

10. ¿Cómo se supone siquiera que sepa lo que está sintiendo si sus padres no tenían el tiempo, la paciencia o la sabiduría para preguntarle cómo se sentía o qué era lo que lo molestaba?

11. ¿Cómo puede aceptar las imperfecciones de su pareja si, de niño, usted sentía que debía ser perfecto para merecer amor?

12. ¿Cómo puede escuchar los sentimientos de dolor de su pareja si nadie escuchaba los suyos?

13. ¿Cómo puede perdonar si usted no era perdonado?

14. ¿Cómo se supone que usted llore y alivie su dolor y su pesar si, de niño, le decían siempre ‘No llores’ o ¿Cuándo vas a crecer?’

15. ¿Cómo puede escuchar la decepción de su pareja si, de niño, lo hacían sentir responsable por el dolor de su madre mucho antes de que pudiera comprender que usted NO era responsable?

16. ¿Cómo puede escuchar la ira de su pareja si, de niño, su madre o su padre le adosaban a usted sus frustraciones a través de gritos y exigencias?

17. ¿Cómo se abre y confía en su pareja, si las primeras personas en las que confió con su inocencia lo traicionaron de alguna manera?

18. ¿Cómo se supone que puede comunicar sus sentimientos en forma respetuosa y afectuosa si no ha tenido la práctica de dieciocho años sin la amenaza de ser rechazado o abandonado?

Como primera medida propongo “habilitar la experiencia, única e incomunicable” de cada persona para darle un lugar privilegiado a lo vivido. Y después, hablamos… de crecer y desarrollar la inteligencia emocional para llegar a la mejor versión de nosotros mismos.





Agradezco al Dr. John Gray

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿En qué consiste la Periodización Táctica?

Consiste en Vivenciar el juego para condicionarlo, y para que éste, nos transforme.
“¿Cuándo se admitirá que un movimiento deportivo descontextualizado o desajustado (movimiento torpe) de la respuesta correcta es, por más sudor que exija, una teoría…, y que una percepción mental correcta de una situación es ya (antes del gesto) una práctica?”, Vítor Frade (1985).

Esto vale también para cualquier capacitación que se reduzca a la exposición teórica de nuevos conocimientos.

El verdadero aprendizaje se da realizando un entrenamiento consciente de las nuevas habilidades en un contexto lo más parecido al real.

Lo que se pretende entonces, es que los entrenamientos sean simuladores lo más reales posible de los partidos a los que aspiramos… ¡protagonizar!

¡Protagonizar! Palabra que en griego significa el primero que padece. Proto = el primero. Agonizar = el estado del moribundo. Parafraseando el sentido profundo sería algo así como el primero en dar la vida. Que realmente te suceda, te atraviese, te modifique, te afecte, te transforme lo que estás viviendo.

¿Espectador o protagonista? Elige tu butaca o transita el escenario, no con el teatro vacío, sino a sala llena. Esto no es un ensayo general. ¡Esto es la vida!

Protagonizar, vivenciar, hacer la experiencia de lo real. Exponerse a las situaciones. Realizarlo conscientemente me permite capturar el aprendizaje. Saber qué sucedió, saber qué hice para provocar el resultado. Saber qué debo seguir haciendo para que se repita el resultado, que debo dejar de hacer para evitar el traspié, y que debo empezar a hacer para lograr el objetivo.

El que se expone crece, el que se oculta… se estanca, decrece, muere…

“Correr por correr tiene un desgaste energético natural, pero la complejidad de ese ejercicio es nula, y como tal, el desgaste en términos emocionales tiende a ser nulo también, al contrario de las situaciones complejas donde se exigen a los jugadores requisitos técnicos, tácticos, psicológicos y de pensar las situaciones, eso es lo que representa la complejidad del ejercicio y que conduce a una concentración mayor”.
Esto lo dice un tal José Mourinho.

La “Periodización Táctica” trabaja siempre en Especificidad, no dando lugar, por tanto, a ejercicios analíticos y descontextualizados. Es por ello que rechaza entrenamientos físicos o técnicos separados del Modelo de Juego, ya que esto conduce a una in Especificidad en el Proceso con sus posteriores consecuencias: una tremenda distancia entre lo que quise hacer y lo que finalmente sucedió con el habitual sabor a fracaso.

Para que el desarrollo humano sea inspirador y exitoso propongo las bases de la periodización táctica que no es otra cosa que el Paradigma Eolic People.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El efecto Mariposa

Su nombre proviene de las frases: "el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo" (proverbio chino) o "el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo" así como también "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo".
Esto me hace pensar en el impacto de una cosa sobre otra. Con una pequeña acción puedo modificar sustancialmente el curso de la historia.

Un ejemplo claro sobre el efecto mariposa es soltar una pelota justo sobre la arista del tejado de una casa varias veces; pequeñas desviaciones en la posición inicial pueden hacer que la pelota caiga por uno de los lados del tejado o por el otro, conduciendo a trayectorias de caída y posiciones de reposo final completamente diferentes. Cambios minúsculos que conducen a resultados totalmente divergentes.

Quiero linkear el efecto mariposa con algo que aprendí estudiando el Enfoque Centrado en la Persona (ECP): poder generar en las personas una experiencia emocional correctiva de los significados vividos.

Los hechos del pasado sucedieron. Fueron de una manera. Ahora, su significado puede cambiar, tanto, que logran iluminar los hechos desde nuevos lugares, hasta llegar a transformarlos.

Puedes estar enojado por lo que no te han dado de niño, e inclusive con aquellos que no te lo han dado. O puedes acercarte a ese niño y desde esta nueva realidad, empezar a proveerlo de todo aquello que le faltó. Presencia, escucha, tolerancia, sueños, abrazos, celebraciones, cuentos, aventuras. Puedes habilitar sus sentimientos y emociones para que sienta compañía y no los vea como una amenaza. Puedes recibir a ese niño sin condiciones, aceptarlo, quererlo, darle una nueva oportunidad. Puedes cambiar la vivencia de su presente.

Eres tú el adulto referente y significativo que puede llegar al origen de las circunstancias y atravesarlas con un nuevo sentido.

Así como tienes la capacidad de generar heridas, tienes también el poder de curarlas.

Puedes transitar infiernos, olvidos, abandonos, miedos y angustias. Puedes cubrir de afecto y de comprensión todo lo vivido.

Un gesto de amor hacia ti mismo en el presente puede generar un tsunami de redención de tu pasado…

Podrás cantarle a tu niña como nadie le cantó. Y a esa niña ya no le faltará el arrullo.

Nunca más llorará por desamor… La adulta vivirá en paz y agradecida...

La obra que se viene... es fruto de ese camino... He aquí un adelanto...:

http://www.youtube.com/watch?v=7JSSTh7_25o

viernes, 4 de noviembre de 2011

¿Cuál es tu sueño?

Cuando dejamos morir los anhelos esclavizamos el corazón. Matamos las ideas. Naufragan las oportunidades.

Vivir sin sueños es desbarrancar en la desesperación silenciosa de la mera supervivencia.

Me siento un desgraciado cuando se esfuman mis sueños.

¿Estás viviendo tu sueño?

"Quizá los sueños son el último refugio de esperanza del ser humano. Quizá sean en verdad el único espejo capaz de reflejar nuestra auténtica condición. Quizá mis sueños no sean otra cosa que mi corazón abierto y vulnerable entre mis manos..."

Para algunos soñar es una locura. Para otros una evasión. Pero para los que creen, soñar es el gesto interior más humilde de apertura al hondo misterio de la existencia.

El sueño que se sostiene en tiempos de prueba, de violencia, de agresión puede salir fortalecido. Ese sueño puede mostrar que no era solamente una ocurrencia o capricho humano.

Puede revelar que lo profundo del hombre no estaba muerto. Que las heridas no eran mortales.

Seguro que algunas cosas te hicieron daño pero nunca tocaron tu íntima capacidad de amar.


Cito a Walt Whitman en su pensamiento de lo que es VIVIR…

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye.

"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros Los "poetas vivos".

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas....

Vive con intensidad tu vida y no dejes nunca de soñar...

lunes, 3 de octubre de 2011

Navegando con mitos y leyendas

Colonia del Sacramento. 9:00 am. Camino por el espigón del puerto. El viento del este sopla suave. Hoy navegaré en el Bonanza. Un barco de madera de 1951. En el año 57 mi padre fue timonel de este barco. Muchos años después, yo tomaría el mismo timón. Posaría mi mano sobre el mismo trozo de madera y bronce.


Cabellos blancos disponen sus barcos para la regata. Hombres de más de 70 años. Barcos legendarios, navegantes que son un mito viviente. Los años se hicieron experiencia. Sus cuerpos aún los acompañan. La pasión por el viento permanece joven, fuerte, indestructible.

Estos barcos viejos no ocultan su edad. Con orgullo siguen atravesando olas, soportando tormentas, con la satisfacción de dominar el viento, y con la conciencia humilde de depender enteramente de él. Poderosos y vulnerables.

Soltamos las amarras. Izamos todas las velas. El Bonanza empezó a volar. Simplemente dejamos que fuera él mismo, haciendo aquello para lo que fue construido: “Devorar horizontes a merced de viento”.

Sentí una enorme fuerza al empuñar el timón. No se de donde vendría. Si de mi mano, de mi imaginación, o de alguna especie de confluencia entre pasado y futuro. La fuerza la sentí. Un profundo sentido se apoderó de todo mí ser, como si fuera una revelación, como si el mismo dedo de Dios me tocara.

El espíritu de un navegante vive eternamente en cada una de las maderas de los barcos donde fue su timonel.

Estos navegantes son los creadores del yachting en la Argentina. Yo estoy en medio de ellos respirando los orígenes, siendo parte de su evolución. Cual centinela de la mañana guardaré encendida la antorcha para las generaciones futuras. Les contaré sus historias y sus hazañas.

Diré: “Yo viví en tiempos del Cholo, de Mancho, Hormiga Negra, Potilo, El ciego, Mono, Alemán, Fana, El negro, Piedra, Robby, el sordo, Tobín, el nono, el inglés…

En los tiempos del Fjord, del Bonanza, del Condalino, del Baccarat, del Bagual, del Sancho, de la Pinta, del Ventarrón…






Yo empuñé el timón del Bonanza y ahora, como todos ellos, soy inmortal.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Desde la abundancia

Tengo un sueño… vivir más desde el deseo y menos desde la necesidad. Sería como dejar de vivir desde la carencia y más desde la abundancia.

Creo que sería el fruto de un proceso interior en el cual vamos reconociendo, aceptando, digiriendo los acontecimientos de la propia historia y dejamos de reclamar lo que no nos fue dado, de buscar a los culpables de nuestras angustias, impotencias, frustraciones e injusticias, de llorar en el presente lo que antaño nos lastimó.

Vivir desde la carencia te hace esclavo, víctima. La queja se arraiga en tus huesos. El reclamo es lo primero que pronuncian tus labios. Las relaciones se hacen posesivas y exigís a todos como si te debieran algo.

Y casi, casi, que pedís perdón cuando algo te sale bien…

Lo importante no es lo que hagan de nosotros sino lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. J. P. Sartre

¿Cuánta autonomía necesito tener para poder conectarme con lo que sucede aquí y ahora?

Para no devaluar los gestos de hoy por facturas impagas de ayer…

Autonomía del pasado. De todo aquello que en el pasado me faltó.

Para no estar esperando que el abrazo que me da mi amigo supla el abrazo que mi padre nunca me dio y pueda, así, recibir el abrazo de mi amigo, puro y limpio tal cual me lo da.

Que una cosa no reemplace la otra. Que el afecto de una persona no reemplace al de otro. Me parece hasta injusto.

Lo que no recibí, ahí quedará, flotando hasta que haga el duelo y lo acepte. Y además, me parece que debo hacer justicia, valorar en su justa medida lo que ahora sí estoy recibiendo.

Llorando el ayer me pierdo las maravillas de hoy.

¿Cómo aceptar esos vacíos, silencios, ausencias, injusticias; sin revanchas, rencores, resentimientos?

¿Cómo tejer una nueva estima, un fuerte autoconfianza, un ego sano, una equilibrada valoración de uno mismo?

¿Cómo hacer para que lo de hoy se explique simplemente porque lo que soy hoy y no, por lo que no pudo ser en el pasado?

No tengo recetas mágicas.

Pero por momentos… percibo que este sueño se hace realidad…

Y la sensación es increible.