domingo, 7 de marzo de 2010

El retorno a lo elemental

Encender el fuego para tener un poco de luz y de calor. Rastrear una vertiente hasta su fuente más pura. Caminar descalzo por el pasto, tocar la tierra, embarrar los pies. Dejar que el viento golpee la frente.

Fuego, tierra, aire, agua.

Tomar contacto con lo primitivo, primigenio, ancestral.

Dejar que la mente se enfoque en lo concreto, tangible, real, presente.

Lo que sucede es lo que veo. Que el río fluye. Que el fuego necesita más leña, que debo cubrirme del viento que se ha tornado más fresco y que el barro de mis pies se está endureciendo. Que la naturaleza nos pone sus frutos al alcance de la mano.

Desaparece la preocupación. Nace la ocupación.

Habitar la extraña sensación de comer cuando como, de cocinar cuando cocino, de caminar cuando camino, de respirar cuando respiro, de leer cuando leo y de estar, a cada momento, íntegramente ahí.

Estoy muy poco habituado a estar en un solo lugar.

Hemos crecido en una cultura donde estar en veinte y treinta cosas a la vez es una virtud. Pensamos que una persona es más importante cuando maneja varios frentes al mismo tiempo. Cuando sus frases de cabecera son: “Estoy a mil”, “Estoy a full”.

Cuando su estima se apoya en la cantidad de cosas que hace. Cuando despliega incontables dispositivos para estar conectado con el mundo entero. Cuando desarrolla el estilo de vida de un “imprescindible”. “Si no estoy yo, las cosas no se hacen”. La mente corre desbocada por la interminable lista de pendientes. Las emociones se reprimen o se desbandan, el cuerpo se contractura, el sentido último se desdibuja, y la persona pierde su eje, su foco, su libertad, su casa, su hogar...

La ansiedad te persigue sin tregua y acelerás el paso para que la insatisfacción no te alcance.

Las sensaciones con las que me voy encontrando estos días están asociadas a:

una mente limpia sin pensamientos tóxicos
un cuerpo que se siente escuchado
una sonrisa bien puesta
un corazón contenido sin emociones perturbadoras
un sentido de integración maravilloso.

Y no estoy a mil. No estoy a full. Estoy ocupado. Hago una cosa por vez.

sábado, 27 de febrero de 2010

Soñar, desear, querer, vivir...

En unos días tomaré vacaciones. Tengo la intención de disfrutar. Voy predispuesto.

Quiero caminar, nadar, mirar paisajes, saltar troncos, escalar montañas, respirar hondo, aires nuevos, aires frescos. Quiero prender fuego y cocinar a las brazas. Quiero hacerlo a la tardecita mientras se abre paso la noche. Quiero hacerlo escuchando la música del lago, quiero quedarme envuelto en el silencio, quiero que el presente me visite a cada instante.

No quiero correr al pasado buscando formas viejas para interpretar el hoy. No quiero huir al futuro con la ansiosa ambición de tomar el control de lo imprevisible. Quiero estar ahí, cara a cara, delante de mi humana condición, vulnerable a mi mismo, sonriendo ante mi fragilidad, celebrando mi pequeñez y mi grandeza.

Quiero estar atento a los detalles más humanos y tan sagrados, como las miradas, las expresiones sutiles del rostro, a las cambiantes fragancias de los árboles, de las frutas, de las flores, a las brizas suaves, frescas, templadas y húmedas.
Quiero cantar suave y a los gritos para que resuene mi melodía en las laderas, en las estrellas y en los hielos cordilleranos.

Quiero caminar un rato de la mano y otro rato suelto, siempre en libertad, autónomo y en compañía.

Quiero escalar y cansarme. Quiero llegar a la noche rendido. Comer rico. Conversar. Leer un rato. Y darle un final a cada día. No quiero aferrarme nostálgico a lo que no pude hacer. Quiero perdonarme por no ser un super hombre omnipresente, omnisciente. Quiero superarme. No quiero autodestruirme. Quiero respetar mi medida propia.

Quiero descender por picadas desconocidas explorando los bosques, rastreando vertientes, soltando la espontánea sorpresa de un niño ante lo nuevo.

Quiero un café con leche a la mañanita y un mate a eso de las once. Quiero que el día sea una hoja en blanco lleno de posibilidades y rimas por construir, con infinitas sendas por transitar.

Me merezco esto y más. Por eso empiezo por soñarlo, por desearlo, por quererlo y ahora... por vivirlo.

martes, 16 de febrero de 2010

Confiar o defenderse de todo...

" ... Cuando la tensión flota en el ambiente y las personas no se sienten seguras para actuar con autenticidad o sinceridad, se refugian en el silencio o en la distorsión de la información. Si no hubiera nada que nos genere temor, no tendríamos necesidad de protegernos...".

La confianza es una poderosa energía. Se apoya en la firme esperanza y proporciona seguridad, optimismo, bienestar, alegría. La confianza nos hace más fuertes, más libres y también mejores. Por el contrario, el recelo lleva al temor, al malestar, a la insatisfacción. La duda, la inquietud, nos reprime, no nos deja actuar, dificulta que tomemos iniciativas, nos paraliza, sufrimos.

Me gusta pensar la confianza como la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. La seguridad que alguien tiene en sí mismo. Ánimo, aliento, fe, vigor para obrar. Presencia íntegra en el aquí y el ahora.

El hombre generalmente no actúa solo, siempre tiene que haber alguien que lo ayude o apoye, alguien en el que pueda confiar. La confianza es fundamental para la vida del ser humano y fundamental en la amistad.

La confianza implica reciprocidad. Vamos depositando nuestra confianza en el otro al comprobar que no somos defraudados y, al mismo tiempo, porque experimentamos que también somos objeto de confianza. Esperamos, porque estamos convencidos de que vamos a recibir. Damos, porque a nosotros nos han dado.

Para registrar mi capacidad de confiar me hago estas preguntas…

 ¿En qué personas confío?
 ¿Qué cosas me favorecen el confiar y cuales no?
 ¿Ante que situaciones busco protegerme?
 ¿Qué cosas me gusta tener controladas?
 ¿Qué sentimientos no me gustan que aparezcan y los rechazo?
 ¿Qué cosas o situaciones mías vivo rechazándolas?
 ¿Descubro confianza en mi capacidad de pensar y de afrontar los desafíos básicos de la vida?
 ¿Experimento confianza en mi derecho de ser feliz, el sentimiento de ser digno, de merecer, de tener derecho a afirmar mis necesidades y a gozar de los frutos de mis esfuerzos?


Se puede construir confianza…


1. Demostrando interés genuino por el bien del otro
2. Cumpliendo con acuerdos y promesas
3. Demostrando valores claros y coherentes
4. Siendo abierto y sincero: mostrándose como realmente uno es
5. Estando al alcance (físico y emocional)
6. Generando resultados visibles
7. A través del conocimiento, pericia y experiencia
8. Desarrollando la capacidad de entender al otro (Empatía)
9. Teniendo experiencias constructivas en común
10. Logrando coherencia en el tiempo



La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas…

lunes, 11 de enero de 2010

Distorsionar para no sufrir...

Un prejuicio cognitivo (del inglés cognitive bias, ‘predisposiciones cognitivas’) es una distorsión cognitiva que afecta al modo en el que los humanos percibimos la realidad. Algunos de estos procesos han sido verificados empíricamente en el campo de la psicología, otros están siendo considerados como categorías generales de prejuicios.

El prejuicio nos lleva a establecer relaciones con personas imaginarias. Abordando las situaciones de la vida con el prejuicio como actitud defensiva genera en nosotros sentimientos y emociones que nos alejan de lo que verdaderamente pasa. El prejuicio genera un mundo propio, a parte, parcial, autista.

Imagino que algo sucederá de una manera y me preparo para eso o intento por todos los medios de evitarla. Me adelanto a los sucesos creyendo en la previsibilidad de las personas. Y, que según lo que yo conozco de esta o aquella, de este o aquel, “esto es lo que va a suceder o lo que me va a contestar, o las decisiones que va a tomar”.

Así nos vamos preparando para recibir el “NO”. Y dejamos de intentar. Ahora… ¿Y, si de repente, lo intento, y me dicen que SI? La sorpresa es tan grande que me quedo paralizado. Estaba tan “armado” para un rechazo que cuando me aceptan no sé qué hacer.

La previsibilidad es la muerte de toda libertad, todo se sabe de antemano y acumulando certezas pretendemos saber todo lo que puede suceder. Así nos vamos cerrando a la experiencia. Nos defendemos de lo real, de lo que puede acontecer “aquí y ahora” con la riqueza y sorpresa que en cada momento la vida me puede traer.

Generalmente imaginamos el peor escenario y para evitarlo, desarrollamos el prejuicio.

 Hay mucho miedo a perder el control
 Una sensible percepción de inseguridad
 A no saber manejar las diversas situaciones
 A ser rechazado o ridiculizado
 A salir herido, lastimado, maltratado
 A quedar expuesto y vulnerable

Para dialogar con mis prejuicios propongo algunas preguntas para desentrañar su mensaje de fondo.

¿Tengo miedo? ¿De qué?
¿Cuál es el peor escenario que me imagino?
¿Siento que algo de mí puede estar amenazado?


Podemos reducir los riesgos. No quisiera cerrarme a la experiencia. Crece el que se expone. Pobre y solo, queda el que se “esconde”.


“¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.” Albert Einstein

… Porque la humildad es una virtud de los valientes…

lunes, 4 de enero de 2010

Pienses que puedes o que no puedes, tienes razón. Henry Ford

La técnica de visualización nos permite crear posibilidades nuevas. La imaginación juega un papel preponderante. Allí genero situaciones, conversaciones, proyectos, sueños, objetivos, encuentros y una cantidad de recursos que los voy poniendo en contacto unos con otros.

Creer que se puede lograr algo, incrementa significativamente las probabilidades de éxito.

Cuando soy optimista con algo:

• Me muevo con decisión
• Dedico energía y tiempo
• Dedico creatividad
• Dedico exploración
• Persevero
• Energizo e Influencio: transmito entusiasmo, convicción y confianza

De acuerdo con los creyentes en la "ley de atracción" ésta no puede ser probada por ningún método científico. Una práctica común utilizada por los que creen en esta teoría es el uso de las afirmaciones. Algunos de los proponentes de una versión moderna de la "ley de la atracción" adjudican sus raíces a la física cuántica. Según ellos, los pensamientos tienen una energía la cual genera energía similar. Para poder controlar dicha energía, sus proponentes afirman, que deben seguirse cuatro pasos. Yo agrego un quinto que me parece importante para capitalizar y sellar un aprendizaje.

• Saber qué es lo que uno quiere y pedirlo al universo (siendo "el universo" cualquier cosa que el individuo acepte como Dios).

• Enfocar los pensamientos de uno mismo sobre el objeto deseado con sentimientos como entusiasmo o gratitud.

• Sentir o comportarse como si el objeto deseado ya hubiera sido obtenido.

• Estar abierto a recibirlo.

• Celebrarlo


¿Podrías visualizar como te gustaría que fuera tu año 2010?

lunes, 28 de diciembre de 2009

Lo que no se celebra tiende a atenuarse y a perderse.

Me resulta muy importante, para crecer, tomar conciencia de los propios avances, los logros y los signos que me muestran que el tiempo no ha pasado en vano. Me debo a mi mismo, rescatar esos momentos, situaciones, objetivos, relaciones, que me van confirmando que no estoy en el mismo lugar, y que voy siendo una mejor versión de mí mismo.

Rescatar es hacer memoria y tomar contacto con el acontecimiento. Es dejar que se manifiesten las emociones, es aceptar que fuimos tocados y transformados. Es señal de que hemos estado abiertos a la experiencia, sin negar ni bloquear, lo que nos va saliendo al encuentro. Abiertos a la vida, a lo que nos Da Vida!

Un poeta y cantautor cubano dice en su canción de Navidad: “el fin de año huele a compras, enhorabuenas y postales con signos de renovación, la gente luce estar de acuerdo, maravillosamente todo, parece afín a celebrar. Unos festejan sus millones, otros la camisita limpia y hay quien no sabe ni qué es brindar...”

Llega fin de año. ¿Y yo qué celebro? ¿Sólo un año que pasó? ¿O lo que en este año me pasó? Y en este año ¿Qué me pasó?
¿Con quién celebrar? ¿Con todos, con muchos, con cualquiera, con los que quiero? ¿Con los que me quieran? ¿En multitud... en solitario... extrovertido, en intimidad?

Seguramente celebraré según mi modo propio, y resonará dentro como algo genuino, y le daré paso a lo que me dio vida y a todo aquello que hice para dejar más vivo mi pequeño gran universo.


PD: Para fortalecer la estima, crecer en confianza y proyectar con esperanza, les propongo recorrer el año y rescatar logros, grandes pequeños, significativos, aquellos que me llenaron de sentido y de valor. Así, al levantar la copa… sabremos porqué y con quién celebrar…

Yo celebro la vida de este blog con todos aquellos que de diferentes rincones del mundo han caminado por él.

Arriba esas copas… ¡con ustedes quiero celebrar!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Víctima o generador... tú eliges...



Hay frases que la gente acuña para describir cómo percibe la realidad o, más bien, su realidad.
Es así…
Es lo que hay…
Esto no cambia más…
Y… con los dirigentes que tenemos…
La empresa decidió esto o aquello…

Y uno podría extenderse en miles de expresiones que intentan explicar que uno no tiene nada que ver con las cosas que están pasando.
La sensación que me provoca estas frases es de mucha frustración. La conclusión a la que llego es que no elegimos nada de lo que nos pasa. Otros eligen por nosotros. Y en muchos casos creemos que los contextos y las condiciones externas nos impiden tomar decisiones. Esperamos que los cambios vengan de afuera para que nuestras condiciones de vida mejoren. Nuestras acciones quedan condicionadas y atadas como si fuéramos esclavos de un sistema que se empeña en quitarnos la libertad.
Cuando el país cambie yo voy a ser un ciudadano más responsable.
Cuando mi jefe empiece a reconocerme voy a hacer mejor las cosas
Cuando mi hijo se porte mejor yo voy a ser un mejor padre
Cuando… cuando… cuando… te des cuenta… la vida te habrá pasado sin haber decidido como vivirla.

Viktor Frankl, quien vivió preso algunos años en un campo de concentración (vaya si hubo contexto adverso) dijo: “Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa, la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”.

En la película “La vida es bella” tenemos un claro ejemplo de alguien que elige como vivir su libertad dentro de un contexto de esclavitud y desde esa elección crea para su hijo un mundo diferente, en el que puede crecer, confiar, creer y soñar.

Dietrich Bonhoeffer, líder religioso alemán que participó en el movimiento de resistencia contra el nazismo, fue arrestado y encarcelado. Desde el cautiverio decía esto:

¿Quién soy? Me dicen a menudo que salgo de mi celda,
sereno, risueño y fuerte, como un noble de su palacio.


¿Quién soy? Me dicen a menudo que hablo con los carceleros,
libre, amistosa y francamente como si mandase yo.


¿Quién soy? Me dicen también que soporto los días de infortunio
con indiferencia, sonrisa y orgullo, como alguien acostumbrado a vencer.


Grandes hombres y mujeres se han destacado por vivir su libertad en los contextos más adversos y se han implicado de manera responsable y entregada modificando la realidad y agregando valor.

Me entusiasma el desafío de abandonar el lugar de víctima para transformarme en generador.

Propongo preguntas para descubrirnos como generadores.

Para descubrir que hay Opciones: ¿Qué puedo hacer más allá de las condiciones del entorno? ¿Qué estoy eligiendo?

Para crecer en Integridad: ¿Quién quiero ser más allá de las condiciones del entorno?

Para tomar contacto con mi potencial: ¿Cómo puedo ampliar mi capacidad y zona de acción?